2 de enero de 2018


       Hay gente que como yo necesita de una fecha específica para plantearse un cambio en su vida o darle comienzo a un nuevo proyecto o buscar una original y enriquecedora meta. No sé si tendrá que ver con cierta personalidad cerebralmente esquemática o bien con la impericia de ser un buen patrón de mí mismo que imperativamente determine la premura de acciones que me beneficien por encima de la vagancia, los vicios o la procrastinación. Año tras año, tiro objetivos que casi siempre están ligados a lo material o a la mejora de una labor intelectual, corporal o artística. En este 2018, decidí cambiar de ángulo y proponerme una serie de normas de vida que tal vez sean más beneficiosas que las proyecciones de otrora: 

1) Ingreso ultra acotado y silencio de las redes sociales en mi celular. Siempre sostuve que son adicciones peligrosísimas si uno no tiene la fuerza de voluntad para limitar su consumo, te quitan tiempo importantísimo para cosas fundamentales y cuando estás con otro ser humano te transforman en un bicho irrespetuosamente antisocial. 

2) Reemplazar en forma paulatina tareas que me hacen sentir mal por tareas que me hacen sentir bien. Nunca supe por qué hago algunas cosas que me reprocho al final del día ya que me quitan tiempo para cosas que alimentan mi alma. Ok, sí lo sé. Soy débil de espíritu. Lo bueno es que me di cuenta y puedo hacer algo contra eso. 

3) Entablar comunicación solamente con gente que me permita crecer como persona. ¿Para que leer a personas que no aportan nada enriquecedor a mi espíritu? ¿Por qué intentar comprender a alguien que es diametralmente opuesto a mi sentido de la vida y torturarme con palabras obcecadamente dañinas? ¿Yo voy a cambiar de pensar por él? ¿El va a cambiar de pensar por mí? No. Ok, no voy a regalar improductivamente mi tiempo. 

4) No perder ni un ápice de optimismo. Me considero un tipo muy positivo. Pero a veces me vencen algunos problemas y caigo en la queja improductiva. Este año no me va a ganar ninguno. Ni uno solo. 

5) Ser un mejor ejemplo para mi hija. Soy un buen padre y me enorgullezco de ello. Pero hay pequeños vicios y acciones en la vida cotidiana que desarrollo con total normalidad y me parecen que están bien hasta que los veo reflejados en mi hija. En este item va implícito el no insultar nunca mas cuando manejo. 

6) Darle la misma trascendencia al que habla bien de mí como al que habla mal. Ambos casos son pensamientos de personas con diferentes visones de lo que soy (porque lo que mostramos no necesariamente es lo que somos) y es probable en un 99% que no sea ni tan capo ni tan pelotudo como ellos dicen. 

7) Hacer muchísimos amigos nuevos y apuntalar las relaciones históricas. Soy de la idea que el triunfo en el paso por este mundo se da no por los bienes materiales conseguidos ni por los títulos obtenidos sino por la cantidad de almas enlazadas con la mía. Es lo único que me voy a poder llevar cuando la parca no me dé tiempo de preparar las valijas. 

8) No olvidarme que el mundo puede cambiar siempre que aporte un granito de arena por encima de la mierda que lo ahoga y confunde. 

9) Amigarme conmigo mismo y no proponerme cosas que sé que no voy a poder cumplir. 

10) Abandonar las excusas y abrazar las oportunidades. 

11) Amar más. Incluído a mí mismo. 

12) Patear la zona de confort. 

13) Seguir siendo el niño que siempre fui. 

14) Recordar a cada momento este posteo.