17 de mayo de 2018

        Ordenando mi pieza guardé por fin en una caja estas reliquias que estaban ocupando lugar innecesariamente en cuatro amplios estantes. Siempre fuí un coleccionista recolector de películas; hace unas décadas internet todavía no existía y yo le daba duro a la video grabadora sobre todo porque lo mejor lo daban en horarios en que no podía verlo ao vivo, así que era cuestión de programar el timer y rogar que el horario de emisión que ponían en la revistita del cable sea certero para no perderme necesarios comienzos o esclarecedores finales.

El tiempo pasó y a la video la quemó un rayo de una tormenta imprevista, pero ya había comenzado a almacenar todo en DVDs. Tengo un cajón con alrededor de 200 discos: series, películas, conciertos; todo con su tapita impresa como corresponde a una buena pirateada. Pero el reproductor de DVD dejó de leer y este formato no era práctico para visualizar en mi compu. Me volqué al AVI, mpg, mkv, CGT y todo formato comprimido para poder disfrutar en mi pc. Seguí bajando a mansalva.

Hace unos años que no me abre la puertita de la lectora de mi All In One. Ahora soy un feliz poseedor de 4 discos extraíbles. Veo y escucho cosas que me traen recuerdos de aquellas tecnologías obsoletas que acompañaban mis almuerzos y mis meriendas. Disfruto de este pasado digital. Por lo menos hasta mañana en que el puerto USB sea reeemplazado por un chip neuronal y ubique a estos coquetos 4 discos junto a los dvds, cds y vhs en el centro de mi ojete.